Alicia Úbeda:

“Reforzaremos las actividades que suponen cuidar, además de las de curar”

Soy jefe del Servicio de Ginecología de Dexeus Mujer, departamento de Obstetricia, Ginecología y Reproducción del Hospital Universitario Dexeus en Barcelona

Nuestra organización supone el mayor volumen asistencial de todos los servicios médicos del Hospital, tanto en el ámbito de consultas (por donde pasan entre 600 y 800 mujeres diariamente), como en nuestra colaboración con el mismo como proveedor de hospitalización para partos y cirugías ginecológicas. Además de nuestra labor en medicina preventiva, con alrededor de 50.000 revisiones ginecológicas anuales, nuestra actividad comprende 2.500 cirugías, 3.000 procesos obstétricos y 2.000 ciclos de técnicas de reproducción asistida. Todo ello, con un equipo humano de más de 400 personas que se ha ido construyendo en los últimos 60 años con formato de escuela docente y cuerpo de residentes de nuestra especialidad.

¿Qué afectación está teniendo para ti la pandemia de Covid-19?

Lo resumiría en una palabra: BRUTAL. A nivel personal, ha supuesto ser consciente de la fragilidad del ser humano y de la sociedad que hemos construido bajo unas premisas que se me antojan hoy por hoy efímeras. Valores tan sobrevalorados como el nivel profesional (tan asimilado erróneamente al nivel socio-cultural y económico), las “posesiones” o el ocio han quedado subyugados a los auténticos valores de la salud, el bienestar y, si se me apura, la propia supervivencia. Yo, que me dedico al sector de la Sanidad desde hace 30 años, he sido consciente de la magnitud de la alarma cuando otros la subestimaban. Y tengo que decir que, por suerte, no me ha hecho falta sufrirlo en propias carnes, o las de la familia, como ha sucedido en otras.

Nosotros, que somos una familia de siete hermanos confinados cada uno con su respectiva familia y con una madre mayor confinada en su casa, hemos redescubierto el valor del contacto entre nosotros gracias a los avances de las videollamadas. Y hemos integrado a una madre que, aunque autónoma tanto física como intelectualmente, ahora se nos antoja más frágil que nunca. El valor de los mayores en nuestra sociedad no estaba de moda.

A nivel profesional ha supuesto un vuelco total en nuestra forma de trabajar y acercarnos a nuestras pacientes. Donde antes estaba la visita presencial, ahora sólo imprescindible para el embarazo, la urgencia y la oncología, ahora está el teléfono, las redes sociales y la videollamada. Alguien podría tachar estos accesos de impersonales, pero no sabéis como nos han agradecido que sigamos ahí, para el contacto, para solucionar dudas o solamente para saber que volveremos de nuevo en cuanto la situación lo permita.

No me gustaría olvidarme del papel que está realizando el hospital, del grupo QuironSalud, en el apoyo a la pandemia. Dos de las plantas albergan a enfermos de Covid-19, especialistas de todo tipo se han formado para ayudar a pasar visita, se han triplicado las plazas en la UCI, se han cerrado los quirófanos para tener más personal y más instrumental. Hoy por hoy, la Sanidad privada apoya no solo con recursos materiales, sino con recursos humanos, y nuestro grupo alberga el 10% de los ingresos de la pandemia en toda España.

Cuando todo esto acabe y puedas retomar tu actividad normal, ¿qué cambios crees que vas a realizar en el corto plazo?

Aquí debo de decir que una cosa es lo que me gustaría que sucediera y otra, lo que realmente creo que va a suceder.

A nivel personal con toda seguridad no me había hecho falta esta pandemia, esta vorágine sanitaria, para darme cuenta de dónde están los valores y las virtudes de las personas, sobre todo de la familia y los amigos. No creo que nunca haya tenido en más consideración o estima a las personas por lo que tienen, sino por lo que son. Mis amigos no lo son amigos por ser esto o aquello, sino por su forma de ser. No estoy tan segura de que mi reflexión sea extensible a toda la población; que me gustaría, sin duda… y por eso no estoy tan de acuerdo con esa frase que tanto oímos en estos días de que “de ésta, saldremos reforzados”. A quien ha perdido a alguien, no se le puede decir; a quien ahora no es solidario, tampoco. La prepotencia del ser humano no la cura esta pandemia.

A nivel profesional (ya veis que me gusta más empezar por los aspectos personales), seguramente retomaremos nuestra labor, pero sabremos adelgazar todas aquellas parcelas no tan necesarias para el funcionamiento de la organización. Mantendremos esa actividad que nos acerca más a las pacientes y reforzaremos las actividades que suponen “cuidar”, además de las de “curar”. Y debo decir que siempre me sentiré orgullosa de que la Sanidad Privada se haya volcado, en simbiosis con la Sanidad Pública, para aunar esfuerzos en recursos en un contexto de alarma sanitaria.

¿Y qué cambios u oportunidades vislumbras en el medio y largo plazo en tu ámbito de actuación que tú personalmente puedas aplicar, qué te propones hacer tú en particular?

A bote pronto y, teniendo en cuenta que acabamos de hacer una inmersión profunda y a gran velocidad en una situación de pandemia, el reflote lo percibo como un afianzamiento del “todos a una”, del convencimiento de que la transversalidad es la clave de la flotabilidad de las organizaciones en tiempo de crisis diversas (ahora sanitaria, pero antes fue financiera) y del empoderamiento, si cabe aún más, de cada responsable del equipo.

En definitiva, ¿cómo crees que tu organización debería transformarse para volverse resiliente en el futuro? ¿Qué alternativas vislumbras, más allá de la socorrida (y no siempre efectiva) “reducción de costes”?

Lo cierto es que pertenecer a una organización con economía altamente saneada ha proporcionado la posibilidad de mantener puestos de trabajo y salarios durante algo más de tiempo que otras organizaciones que no la han cuidado, son de menor tamaño o se dedican a ámbitos de la salud golpeados en su línea de flotación por no ser considerados “básicos”. Por lo tanto, la diversificación, el cuidado en las inversiones y una toma reflexionada de decisiones nos han de seguir acompañando en el viaje de futuro.

Sin embargo, es cierto que el tener que poner en marcha un ajuste de costes en parcelas ahora momentáneamente innecesarias, permite ser consciente de cómo algunas decisiones económicas y de inversión se toman a la ligera, en medio de borracheras de grandeza que los socios deberemos de dejar de lado en el futuro. En ese sentido, adelgazamiento no es igual a recorte.

Por otra parte, todas las acciones emprendidas para acercarnos a las pacientes de forma gratuita (redes, talleres, responsabilidad social corporativa) demuestran ser hoy en día nuestro canal comunicativo más humano con ellas. Hacía falta haberlas puesto en marcha cuando lo hicimos.

Y no olvidemos un aspecto fundamental: haber cuidado siempre el equipo humano ha hecho que en esta etapa la organización vaya a una y se sienta identificada con el proyecto de reanudar la actividad con más fuerza. Esa celebración de cumpleaños, esa noche en la Cookiteca y ese preguntar por la familia encuentran su retorno hoy más que nunca.

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