De manos y brazos cruzados – La importancia de nuestro lenguaje corporal

© Mediaset España, Sandra Barneda, “La Casa Fuerte, Código Secreto”, Nov 2020

No descubro nada si digo que probablemente Sandra Barneda es una de las periodistas y profesionales de la comunicación más importantes de este país, además de escritora reconocida y eminente (finalista Premio Planeta 2020). Yo personalmente me declaro fan total. 

Por eso me sorprendió tanto su lenguaje corporal el pasado martes 17 de Noviembre en el programa “La casa fuerte, código secreto”. Yo estaba en la soledad de la habitación de mi hotel en Sevilla (donde estaba trabajando) y me puse a zapear en la TV cuando de pronto la vi. No conocía el programa (ni es el tema aquí entrar a valorarlo), pero me sorprendió tanto su lenguaje corporal (que habitualmente es seguro, firme, abierto y transparente), que me detuve a observarla. Me bastaron los 10 primeros minutos de programa para obtener la siguiente sucesión de imágenes:

Exhibió, como podéis ver, una gran variedad de posturas con los brazos cruzados sobre el pecho, con las manos cerradas, en muchos momentos además se las frotaba… 

Todas estas posturas, realizadas claramente de forma inconsciente, forman parte de lo que denominamos el lenguaje del cierre y denotan sensación de cierta ansiedad o incluso de miedo. Ante esas sensaciones, a través de nuestro cuerpo, buscamos (repito, de forma inconsciente) una forma de tranquilizarnos y obtener bienestar. Y por eso se “nos escapan” estas posturas y movimientos. Es como una forma de darnos ánimos y consolarnos a nosotros mismos. 

Sorprendida de ver a la grandísima Sandra Barneda así, me pregunté dos cosas: primero, a qué podía ser debido y, segundo, si realmente ese lenguaje era una excepción o lo exhibía de forma regular. 

No tuve tiempo de investigar entonces y lo he hecho el fin de semana. Lo primero que he visto claramente es la respuesta a la segunda cuestión que me planteé: no, el lenguaje de cierre no es su lenguaje corporal habitual, ni mucho menos. De hecho, he descubierto que este mismo fin de semana ha tenido que hacer de presentadora sustituta de una compañera (que ha dado positivo por coronavirus) en el programa “Viva la Vida”. Y su paso por él ha sido aclamado (tanto que los seguidores habituales del programa han pedido que la presentadora habitual no vuelva, ¡muy fuerte!). En ese programa, y de nuevo me ha bastado con observarla unos pocos minutos, su lenguaje corporal ha sido claramente abierto y seguro. Basta como ejemplo ver esta imagen:

© Mediaset España, Sandra Barneda, “Viva la Vida”, Nov 2020

En ella vemos a una Sandra Barneda completamente relajada (pese a estar en un programa del que no era la titular habitual), tranquila y profesional. Apenas hay ni un solo momento de cierre de brazos o manos. 

Entonces volví a la segunda primera cuestión: ¿qué le podía pasar el martes 17/Nov? En mi investigación (no miro mucho la TV, la verdad), para mi sorpresa, he descubierto que su programa coincide en horario con otro de TV1, “Master Chef Celebrity” que al parecer está arrasando con las audiencias. Tanto, que en Tele5 se pueden estar planteando, según he leído, la finalización anticipada del programa de “La Casa Fuerte”. ¿Era esa la causa de su nerviosismo y de su inseguridad extremas? Ni lo sabemos ni lo podremos saber nunca (¡a no ser que se preguntásemos a ella misma!). Pero lo que sí sabemos seguro es que algo le pasaba y la tenía profundamente alterada. Y eso nos lo contó su lenguaje corporal. 

El caso es que, si a una profesional de la comunicación gigante como ella, que como imaginareis está más que formada en cuestiones relativas a la expresión no verbal, se le “escapan” este tipo de posturas en situaciones de cierta tensión o estrés, imaginaros lo que ocurre con las personas que nunca han recibido este tipo de formación. Pero que tienen, igualmente, que desarrollar su actividad normal con un fuerte componente de comunicación interpersonal. O en nuestras propias vidas privadas de cada día. Imaginad.

Es sorprendente ver, de hecho, cómo, constituyendo el lenguaje no verbal (que es la suma del corporal y el paralenguaje) más del 90% de nuestra comunicación (sí, sí, digo bien, el 93% para ser más exactos, según Albert Mehrabian), se trabaje tan y tan poco.

En los tiempos actuales, en los que además contamos con el hándicap de tener que llevar una mascarilla que cubre nuestra boca, restándonos una gran cantidad de expresividad, se hace más necesario que nunca comprender los códigos comunicativos no verbales para ser capaces de decodificar los que nos transmiten otras personas con las que nos relacionamos, pero también para ser plenamente conscientes de nuestro propio lenguaje no verbal y no transmitir mensajes que perjudiquen nuestra comunicación, lo que queremos transmitir realmente. 

Porque, no lo olvidemos, el lenguaje no verbal PREVALECE por delante del verbal, especialmente además en caso de que haya incongruencia entre ellos. 

Imaginad la importancia que tiene en ámbitos tales como las ventas, la dirección de personas o incluso la relación médico-paciente. 

Por supuesto, si necesitáis aprender y profundizar sobre estas cuestiones, estaré encantada de escuchar vuestras dudas y acompañaros en su resolución. 

No dudéis en contactar conmigo para ello. 😉

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