Irina Costafreda:

“La venta de alimentación online, que ha colapsado hasta en las webs de empresas líderes mundiales, es la gran asignatura pendiente de todo el sector de retail alimentario”

Soy co-fundadora de los supermercados supernaturales OBBIO en Barcelona

Abogada durante los primeros 15 años de mi carrera profesional, hace 7 años decidí apostar por dedicarme a mi pasión: la alimentación saludable. Y co-fundé OBBIO con mi socia Elena Díaz-Morera en el año 2013, un supermercado supernatural. 

Se trata de un espacio en el centro de Barcelona con miles de productos ecológicos, con una cafetería donde, todos los días, preparamos desayunos y un menú de mediodía con alimentos frescos y que cuenta, además, con un espacio-taller-escuela, donde enseñamos a las personas a vivir mejor, a través de una dieta más saludable, con cursos de nutrición, cocina, etc., siempre de la mano de expertos en la materia.

Abrimos nuestro primer espacio de alimentación saludable y ecológica en la calle Muntaner 177 y el año pasado nos lanzamos y abrimos el segundo OBBIO en la Ronda Sant Pere 47. Y a principios de marzo de este año iniciamos la venta online www.obbio.es para dar servicio durante el confinamiento.

Y debo decir que, a día de hoy, nuestra ilusión, nuestra visión, permanece intacta: queremos alimentar mejor las vidas de las personas. Y es que estamos convencidas de la estrecha relación entre la comida y la salud.

¿Qué afectación está teniendo para ti la pandemia de Covid-19? 

La verdad es que me siento muy afortunada, pues a nivel personal, no he tenido a nadie cercano que haya sufrido la enfermedad de un modo agresivo y toda mi familia está bien. 

Además, tenemos dos perros en casa que me han permitido pasearme con ellos y disfrutar de la ciudad en estado de calma total y con parques más asilvestrados. 

A nivel profesional, al considerarse OBBIO un servicio esencial, mi confinamiento ha sido muy “light” porque he podido seguir trabajando, lo que considero que es un lujo, aunque he realizado un trabajo distinto del habitual, menos tiempo en la oficina y más en tienda. 

En ese sentido también he tenido suerte ya que en un momento como el que hemos vivido, el poder ayudar de forma activa atendiendo a clientes, facilitando alimentos a algún hospital de Barcelona y manteniendo otras iniciativas sociales que venimos haciendo desde hace años ha sido algo que me ha resultado muy gratificante, me ha dado mayor sentido de contribución, si cabe, en esta crisis. 

Además, hemos podido seguir sirviendo a nuestros clientes de siempre y también a otros nuevos que, por proximidad, nos han descubierto durante este confinamiento. 

Y lo más importante: el permanecer abiertos nos ha permitido mantener a todo el equipo operativo, más de 50 familias, e incluso reforzarlo con nuevas incorporaciones que nos han ayudado a realizar los pedidos online

Es cierto que las primeras semanas fueron difíciles y complicadas, porque tuvimos que acelerar el ritmo ante la punta de demanda y acondicionar las tiendas para garantizar la seguridad de nuestros empleados y clientes. Debo decir que ¡conseguir mascarillas para todo el equipo fue un verdadero reto! 

Pero lo bonito ha sido que todo el mundo se ha adaptado y ha puesto lo máximo de su parte. El equipo de OBBIO me ha llenado de orgullo: han estado en primera línea, con muchísimo trabajo, a pesar de la preocupación por su propia salud, al encontrarnos en una situación que todos desconocíamos. Pero lo han dado todo. Quiero darles la gracias desde aquí.

También nuestros clientes nos lo han puesto más fácil, esperando pacientemente en la calle hasta poder entrar, poniéndose los guantes, siendo flexibles con los tiempos de entrega del online o con las roturas de stocks cuando se acababan los productos por la alta demanda. También gracias a ellos.

Todos hemos sido más pacientes, menos egoístas y nos hemos puesto más en el lugar del otro. He visto que la sociedad está más unida de lo que pensábamos y haberlo vivido en primera persona ha sido para mí una experiencia que me ha llenado.

Cuando todo esto acabe y puedas retomar tu actividad normal, ¿qué cambios crees que vas a realizar en el corto plazo?

¡Quiero dejar de correr! Entre estar totalmente “parados y confinados” e ir estresados todo el día, tiene que haber un punto medio. Me propongo conseguirlo, marcándome menos objetivos para desarrollarlos con mayor serenidad y profundidad. 

Creo que como individuos y sociedad tenemos que ser menos ambiciosos con nuestro día a día y entender que menos puede ser más, tanto a nivel profesional como personal.

Entonces, ¿qué cambios u oportunidades vislumbras en el medio y largo plazo en tu ámbito de actuación?

Creo que esta crisis sanitaria ha puesto de manifiesto nuestros excesos personales, colectivos y medio-ambientales. 

Este confinamiento nos ha permitido parar, pensar y recapacitar sobre cómo podemos cuidarnos más. Creo que no debemos olvidar que una buena alimentación, junto con un estilo de vida saludable, refuerza nuestro sistema inmunitario y que esto, además, es compatible con la mejora de la salud del planeta. 

Percibo un mayor interés por la alimentación. La gente en general, y los jóvenes en especial, están dejando a un lado los prejuicios respecto de una alimentación más vegetariana y estamos viendo cómo se animan a introducir la proteína vegetal en su dieta (¡y descubren que está muy buena!). 

Igualmente, se buscan métodos de cultivo agrario y ganadero más sostenibles y hay cada vez más empresas respetuosas con el planeta y los animales. 

Todo ello hace que vislumbre un futuro optimista, pues la alimentación es un elemento clave. Junto con el control del estrés, la actividad física y las relaciones sociales, todas ellas forman parte de un buen “estilo de vida”. Un enfoque que, no solo fortalece la inmunidad y mejora la salud de la población, sino que reduce el impacto de las enfermedades crónicas en casi un 50%. Me parece importante recordar que cada año 41 millones de personas en el mundo mueren debido a enfermedades crónicas, frente a las 250.000 personas que han muerto por Covid-19 en 5 meses.

Concretamente mi próximo reto profesional es mejorar el servicio de venta online de OBBIO. Justo cuando empezó el confinamiento estábamos trabajando en nuestro e-commerce, por lo que, como te puedes imaginar, tenemos mucho camino de mejora por delante. 

Estos días hemos visto lo necesario que es ofrecer este servicio para las personas que, por diversas circunstancias, no pueden acercarse a nuestras tiendas. Para muchas personas es importante poder seguir una alimentación ecológica, otras tienen intolerancias y necesitan poder acceder a estos productos de forma imperiosa. Y la distancia física no debe ser una barrera para ninguno de estos colectivos. 

En pleno confinamiento se nos hizo más patente esta limitación y pusimos toda nuestra energía en dar soluciones: cogíamos pedidos por teléfono, listas de compra por WhatsApp, pedidos de productos específicos bajo demanda, etc. Fue una solución necesaria para poder ayudar y servir al máximo a nuestros clientes, pero a la vez ha implicado un esfuerzo extraordinario por parte de todo el equipo, que no puede sostenerse de forma indefinida. 

Creo que ofreciendo un buen servicio de venta online facilitamos la compra a los clientes que viven lejos de OBBIO y también el día a día del trabajo del equipo.

En definitiva, ¿cómo crees que tu organización debería transformarse para volverse resiliente en el futuro? ¿Qué alternativas vislumbras, más allá de la socorrida (y no siempre efectiva) “reducción de costes”? 

Creo que el confinamiento ha puesto en evidencia la necesidad de que todas las empresas seamos más digitales. 

La venta de alimentación online, que ha colapsado hasta en las webs de empresas líderes mundiales, es la gran asignatura pendiente de todo el sector de retail alimentario. No estábamos preparados y es un servicio que debemos poder garantizar. El futuro es digital y debemos invertir para ser más tecnológicos, más eficientes y mejorar nuestro servicio tanto en las tiendas físicas como en la venta online

Es cierto que, una vez acabe el confinamiento, muchas empresas y, en consecuencia, sus empleados, tendrán una situación económica muy complicada. Eso puede llevar a que se reduzca el presupuesto que las familias destinan a alimentación, pero esperamos que muchos valoren lo importante que es una alimentación de calidad para reforzar su salud y su sistema inmunitario. 

Nuevamente menos puede ser más y si los productos que comemos son de alto aporte nutricional, comiendo menos cantidad podemos alimentarnos mejor. Y aquí será muy importante nuestra aportación, acompañando y explicando a los clientes la importancia de la alimentación y los beneficios que ésta aporta a la salud y a la calidad de vida.

Esta web utiliza ‘cookies’ de terceros. Al hacer clic a seguir navegando está aceptando el uso que realizamos de las cookies. Para más información puede consultar nuestra Política de privacidad.