Kinky Boots – ¿Hasta dónde llegarías para salvar tu negocio? Re-invención…

© Kinky Boots (Pisando fuerte) (2005) – Miramax Films

Me chifla esta película. Sabía de su existencia y había visto el trailer y diferentes escenas, pero nunca la había conseguido ver completa. ¡Qué delicia!

Me encanta además ese mix de lo inglés y lo americano que resulta tan kitsch y que tan buen resultado da en el cine de comedia romática (Cuatro Bodas y un Funeral, Notting Hill, etc.).

Tras la repentina muerte de su padre, Charlie Price (Joel Edgerton) tiene que hacerse cargo del negocio familiar situado en Northampton: una fábrica de zapatos convencionales (muy clásicos y muy ingleses), la «Price and Sons». Charlie advierte enseguida que el negocio no marcha bien y que, sin nuevos pedidos, irán a la bancarrota. Además, sus empleados son bastante escépticos respecto a su capacidad como jefe. (FILMAFFINITY)

Desgraciadamente, no he podido dejar de pensar en cuántas empresas estarán en un momento similar ahora, fruto de esta enorme crisis sanitario-económica que estamos viviendo. 

Así las cosas, Charlie decide ir a Londres en busca de soluciones; allí va a parar, por casualidad, a un cabaret regentado por una tal Lola (Chiwetel Ejiofor), en el que los travestis usan unas peculiares botas altas de plataforma. Charlie se da cuenta entonces de que tiene ante sí un auténtico filón por explotar en el mercado del calzado. (FILMAFFINITY) 

Entonces decide arriesgarse y hacer un completo reset – recover – reimagine de su negocio, reconvirtiéndolo en una fábrica de “botas Kinkys”.

Con un ingrediente crucial: en el nuevo negocio, tanto la voz del Cliente como la de sus Empleados pasan a ser realmente cruciales y claramente escuchadas

Y no sólo a través de estudios cuantitavos de Clientes (encuestas). Sino de forma realmente cualitativa. De hecho, Lola se convierte para ellos en una especie de “asesora de diseño de producto”. 

Es antológica la escena en la que Lola coge en sus manos la primera bota alta que han creado para ella, de ante en color burdeos. Al cogerla entre sus manos, furiosa y decepcionada, empieza a vociferar a pleno pulmón desde el primer piso de la fábrica para que la oigan todos los empleados sin excepción: “¡pero, qué puede haber en mi que os haya podido inspirar una bota… burdeos! ¡ROJO! – sigue gritando- ¡ROJO es el color del sexo, de lo prohibido, del peligro,…! ¡No burdeos, ROJO! Mientras algunos empleados la escuchan atentos y asienten.

En esta situación actual nuestra, que algunas organizaciones ya han empezado a denominar NEVER NORMAL (nunca más normal, frente al concepto de nueva normalidad), toda compañía debería hacerse dos preguntas clave cada día: ¿comprendo realmente a mis clientes y lo que me piden en estos momentos? Y la segunda ¿comprendo a mis empleados y cómo puedo conseguir su mejor expresión? Porque ellos, Clientes y Empleados, tal y como Charlie descubre, son el verdadero valor de la compañía.  

Nosotros podemos ayudarle a descubrirlo.

www.nuriamartin.com

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