Núria Paniagua:

“Creo que un futuro resiliente en el sector de la construcción pasa porque repensemos nuevas fórmulas de creación de vivienda nueva de calidad a bajo coste. Y una de esas fórmulas es, sin duda, el cooperativismo”

Soy Presidenta del Consejo Rector de la cooperativa de viviendas CASA MEVA COOPERATIVA D’HABITATGES

Soy Arquitecta Técnica y me dedico a la promoción de viviendas en régimen de cooperativa desde el año 1992. En todo este tiempo, he formado parte tanto de los equipos de dirección y gestión de las cooperativas, como de los equipos técnicos de dirección de proyecto, encargados de ejecutar las obras, por lo que tengo una visión integral de lo que significa llevar a cabo un proyecto de construcción de viviendas.

Para quienes no lo conozcan, una cooperativa de viviendas es una entidad sin ánimo de lucro, formada por un grupo de personas que comparten la necesidad de una vivienda y se unen para acceder a ella en las mejores condiciones posibles de calidad y coste.

Y ello es así porque los socios intervienen en las principales decisiones que afectan a su vivienda (distribución, materiales, acabados, equipamiento energético, etc.), puesto que una cooperativa es una sociedad eminentemente participativa, con un funcionamiento democrático. 

Además, al ser la propia cooperativa la que promociona las viviendas para adjudicárselas a sus socios a riguroso precio de coste, se elimina el beneficio del promotor como parte del precio de la vivienda. El socio de una cooperativa es a la vez promotor de la sociedad y adjudicatario de la vivienda.

Me gustaría aprovechar para recordar aquí que el movimiento cooperativista en la construcción había sido realmente emblemático en Barcelona antes del boom especulativo de la construcción iniciado en los años 90. 

Desgraciadamente no son muchos los que saben que conjuntos residenciales tan singulares como las Casas Blancas escalonadas de Montbau (1963-1968) o las Casas Verdes de Barcelona (creadas a principios de los 70 justo en el inicio del parque de Collserola), fueron obras ambas de la Cooperativa Barcelonesa d’Habitatges (fundada en 1963 y liquidada finalmente en el 2017, después de 54 años de actividad), realizadas de la mano del insigne arquitecto Joan Bosch i Agustí, que han sido y siguen siendo obras de referencia y objeto de estudio a nivel urbanístico. El mismísimo ex_alcalde de Barcelona y ex_presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, fue socio cooperativista (creo que con su esposa Diana Garrigosa) de las Casas Verdes, donde vivió durante gran parte de su vida y en su época dorada como político en Barcelona.

Mi propio padre, Carles Paniagua Rucosa, arquitecto también y aún en activo, fue de hecho también uno de los grandes pioneros del movimiento cooperativista en Barcelona. Suyas son obras como las Casas Torreblanca (1987-1992), un conjunto de tres edificios de 36, 32 y 16 viviendas en Sant Joan Despí, arquitectónicamente muy reconocible por la gran claraboya que se ve desde la Autopista A2 en el punto en que se toma la Ronda de Dalt. O el conjunto de las Casas de Castelldefels, de 31 viviendas unifamiliares, peculiares por la organización de las edificaciones en la parcela y su efecto en el entorno, creando un bosque de cubos blancos que también se ven desde la Autovía de Castelldefels. 

Óbviamente si me dedico a todo esto actualmente es gracias a todas sus enseñanzas, él ha sido mi referente, con él empecé como ayudante y de él lo aprendí casi todo, en cuanto a la profesión se refiere.

¿Qué afectación está teniendo para ti la pandemia de Covid-19? 

Mi sector no es considerado un sector básico, así que estoy confinada en casa con mi familia. 

A nivel personal el Covid-19 está poniendo a prueba mi capacidad de adaptarme y de mantenerme centrada en todas aquellas facetas que he de desarrollar a la vez (madre, compañera, arquitecta y emprendedora) con la máxima eficacia y generosidad posible. Así que me está obligando a adquirir nuevas capacidades y fortalezas y a desarrollar toda una serie de habilidades (como el autocontrol, la relajación, la escucha, etc.) que creo que harán de mí una persona mejor y más feliz. 

A nivel profesional, nosotros tenemos estos momentos tres promociones adjudicadas al 100% (que suman un total de 16 viviendas) y otras dos promociones (que suman un total de 40 viviendas más) al 80%. Como todos los trabajos a pie de obra han tenido que ser parados, estamos centrados en los trabajos de gestión financiera, legal y de redacción de proyectos ejecutivos. Por ello, para nosotros está siendo muy importante el no perder de vista nuestra visión y alentar y mantener el optimismo en todos nuestros equipos, recordándoles en todo momento el sentido de todo lo que hacemos: nosotros estamos convencidos de que realizamos un importante y necesaria labor social y económica para proporcionar un bien de primera necesidad, una vivienda de calidad, a muchas familias.

¿Y qué cambios u oportunidades vislumbras en el medio y largo plazo en tu ámbito de actuación que tú personalmente puedas aplicar, qué te propones hacer tú en particular?

Nosotros tenemos claro que cuando el confinamiento acabe, que será de manera gradual, no habrán acabado las consecuencias no sanitarias de la pandemia y esperamos una nueva crisis económica y de confianza en las personas. 

Por ello creemos que nuestra labor va a ser, si cabe, más importante aún en los meses venideros. Así, los cambios que estamos preparando coinciden en realidad nivel personal y profesional: vamos a focalizarnos en generar y reforzar relaciones de confianza y de apoyo con todo nuestro entorno relacional, tanto a nivel familiar como a nivel de socios cooperativistas, equipos técnicos y proveedores. 

Creo que el trabajo conjunto y la unión de fuerzas para conseguir aquello en lo que creemos nos hará más resilientes. Nuestro trabajo está lleno de sentido y a él nos vamos a aferrar. Y así lo vamos a transmitir a todos los que nos rodean. Con una comunicación con alto contenido pedagógico, basada en valores, en esos nuevos valores, tales como la solidaridad, la generosidad, etc. que parece que esta tremenda crisis nos está recordando que son los realmente esenciales (y que probablemente se habían olvidado o incluso perdido).

En definitiva, ¿cómo crees que tu organización debería transformarse para volverse resiliente en el futuro? ¿Qué alternativas vislumbras, más allá de la socorrida (y no siempre efectiva) “reducción de costes”? 

Me parece que es evidente para todos que Barcelona en particular (y las grandes ciudades en general) tiene un grave problema de acceso a vivienda nueva de calidad a bajo coste. Y esa crisis de la vivienda se va a ver agravada probablemente debido a la pandemia del Covid-19. 

Creo que un futuro resiliente en el sector de la construcción pasa porque repensemos nuevas fórmulas de creación de vivienda nueva de calidad a bajo coste. Y una de esas fórmulas es, sin duda, el cooperativismo. 

En nuestra cooperativa tenemos como objetivo mejorar el entorno en que vivimos, tanto desde el punto de vista arquitectónico (a la hora de proyectar y construir) y de consumo de energías (mucho más sostenibles), como desde el punto de vista económico (evitando la especulación de un bien de primera necesidad al que todos tenemos derecho y contratando los trabajos de obra a pequeñas empresas y autónomos establecidos allí donde realizamos nuestras promociones) y social, impartiendo sesiones a nuestros socios sobre los valores y principios del cooperativismo, que permita progresivamente ir empoderando a las personas para que puedan ver que tienen derecho a elegir y mejorar su calidad de vida. Y que esa posibilidad está en nuestra voluntad y en nuestras acciones de cada día.

Creemos humildemente que estos valores deberían ser los pilares sobre los cuales debería sustentarse el cambio necesario para el futuro que debe realizar el sector de la construcción y la promoción de viviendas. Y que, tanto los organismos públicos competentes, como también las entidades de crédito, deberían reorientar su mirada hacia este tipo de iniciativas y generar planes y acciones que supongan un apoyo evidente a ellas. Preveo un crecimiento de la inversión de la banca denominada ética en este sentido. 

Así lo esperamos. Como esperamos también ser parte activa de ese futuro resiliente.

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