Pep Tugues:

“Deberemos volver a re-inventar nuestra
capacidad de seducción artística del público”

Foto: Artur Ribera

Director del Teatro-Auditorio y del Servicio de Bibliotecas de Sant Cugat del Vallés, Barcelona

Ofrecemos un amplio abanico de servicios públicos a través de la cultura del espectáculo y la lectura. Considero que gestionamos un alimento crucial para las personas, que crea conocimiento y felicidad y que tiene el poder de provocar la reflexión y el pensamiento crítico. Por ello, nos debemos al público, al que servimos con vocación. Y ello requiere, además, de un equipo coordinado, motivado y en forma. 

¿Qué afectación está teniendo para ti la pandemia de Covid-19? 

A nivel personal, estamos viviendo el obligatorio y necesario confinamiento en casa con la familia con preocupación, oscilación de emociones y muchas incertidumbres. 

A nivel profesional, hemos puesto en marcha el teletrabajo, como si estuviéramos preparados para teletrabajar. Así que hemos dado algunos palos de ciego, pero con la experiencia, la entrega y la unión hemos podido hacer una adaptación rápida y bastante eficiente. Todo el equipo está respondiendo al reto y creo que eso es lo más importante. 

Con todo, el mundo que viene es gran desafío, y nos hace sentir un poco como Cristóbal Colón partiendo hacia lo desconocido. 

Cuando todo esto acabe y puedas retomar tu actividad normal, ¿qué cambios crees que vas a realizar en el corto plazo? 

El Covid-19 nos ha traído una pandemia inesperada y global, que parece que siempre va un paso por delante nuestro. A lo largo de los últimos 15 años hemos sufrido y gestionado diversas crisis, pero ninguna tan profunda como ésta, por el desconocimiento, la urgencia, la incertidumbre y la falta de previsión. La reactivación es necesaria, pero está llena de incógnitas, que requieren de las 3 Rs: Reflexionar, Repensar y Reubicar. 

Intuyo que ello significa que debemos resetear (como si fuera el ordenador) nuestra forma de ver el trabajo y de trabajar, para abrir una nueva versión actualizada que quizá nos permita estabilizarnos a fuerza de recomenzar varias veces (¿ensayo y error?). 

Y es que, en la desescalada inmediata, vamos a tener que surfear la situación en una atmósfera volátil, incierta, compleja y ambigua que probablemente hará que tengamos que trabajar y coordinar una improvisación lo mejor planificada que nos sea posible. 

Así que, de hecho, ya estamos preparando una temporada 2020-21 inesperada y atípica, en la que hemos perdido el control sobre el calendario y las incertezas económicas son muy elevadas. Y que probablemente tendremos que reprogramar varias veces. 

Entonces, ¿qué cambios u oportunidades vislumbras en el medio y largo plazo en tu ámbito de actuación? 

Curiosamente en estos días la cultura ha penetrado en nuestras casas como nunca. Con mucha solidaridad por parte de los artistas, se han ofrecido contenidos culturales en todos los ámbitos en las redes sociales. Pero el streaming no es el directo. 

La gran pregunta y la mayor incertidumbre es como se volverá a vivir la comunión, el reencuentro en directo, único e irrepetible, de los espectadores en las salas de teatro y de música, una vez sepamos y hayamos preparado las medidas que nos dicten las autoridades sanitarias. El “distanciamiento social” será nuestro gran reto: habrá que vencer cierta estigmatización, miedo y rechazo de una parte de la población a volver a reunirse y disfrutar colectivamente de las manifestaciones culturales. 

Por ello, creo que habrá que crear medidas para generar o recuperar la confianza del público, tanto de carácter comunicativo, como de índole práctica, tales como facilitar el retorno o los cambios de las entradas en la taquilla. También sería muy positivo la comentada reducción del IVA en las mismas, del 10 % al 4 %. 

Pero hoy por hoy no es demasiado viable, por no decir insostenible económicamente hablando, la reducción de los aforos de los espacios de más de 350-400 localidades. Tradicionalmente en los espacios escénicos se ha priorizado aplazar los espectáculos a cancelarlos para asegurar el pleno aforo. Pero con las perspectivas actuales, probablemente será preciso planificar nuevas medidas (también económicas) para la reapertura de las actividades culturales de forma gradual y sin plena ocupación. Que es algo para lo que aún no estamos preparados. 

Y es que las artes escénicas son actividades artesanales que se han convertido teóricamente en industria cultural. Pero sus bases económicas son débiles e inestables. El teatro es el arte de la reunión y la celebración del espíritu en comunidad, pero a la hora de valorar su impacto, lo hemos venido haciendo exclusivamente con datos de ocupación y de resultados económicos. 

En esta línea y por iniciativa de la Red de Teatros, Auditorios, Circuitos y Festivales de titularidad pública se han confeccionado 52 medidas extraordinarias presentadas al Ministerio de Cultura para afrontar los efectos derivados de la crisis. Éstas son fruto de las aportaciones consensuadas de 32 entidades que hemos participado en las diferentes mesas de trabajo constituidas. Creo que son una buena base para re-construir y disminuir la fragilidad cultural. 

En definitiva, ¿cómo crees que tu organización debería transformarse para volverse resiliente en el futuro? ¿Qué alternativas vislumbras, más allá de la socorrida (y no siempre efectiva) “reducción de costes”? 

La cultura, como derecho ciudadano y como un servicio público esencial y estratégico, necesitará nuevos marcos normativos adecuados a la nueva realidad. 

Creo que será necesario, por tanto, consensuar con las administraciones públicas esos nuevos marcos con 3 Cs: coordinación, cooperación y colaboración. Porque la capacidad, la competencia y el corazón, esas otras 3 Cs, ya las pondremos nosotros. 

Cuando durante la Segunda Guerra Mundial le propusieron a Sir Winston Churchill recortar el presupuesto en Cultura respondió: “¿Limitar el presupuesto de Cultura? ¿Entonces, para qué luchamos?”. No olvidemos que, además, detrás de la Cultura también hay economía y empleo: aporta cerca del 4% del PIB en España (con una financiación pública en términos de PIB del 0,06% por parte del Estado, un 0,10% por la Administración Autonómica y un 0,28% por la Administración Local en cifras medias) y emplea a más de 700.000 personas. 

Por tanto, será preciso establecer claros protocolos y medidas que garanticen la seguridad sanitaria de artistas, profesionales y público, con un gran consenso global. Pero a la vez, será preciso asegurar que la reapertura se haga dentro de parámetros de coherencia: las medidas que se prevean deberán ser iguales para todos los ámbitos donde haya grandes concentraciones de público, como son los transportes públicos, centros comerciales, grandes superficies, etc. 

Por otra parte, desde el punto de vista de los contenidos, deberemos volver a re-inventar nuestra capacidad de seducción artística del público. Será preciso tener una visión poliédrica, con una amplia panorámica para sumar e integrar todas las artes escénicas: teatro, música, clásica, danza, circo, musical, poesía, magia, ópera…, creando laboratorios de ideas culturales, porque ha terminado trabajar por inercia. 

Nuestra sociedad ha sufrido un impacto humano y social muy directo y necesitará de una gran revisión estructural en todos los ámbitos. Pero las crisis no se superan menospreciando la Cultura, sino duplicando esfuerzos por ella. Debemos entender que es un servicio público necesario y fundamental. Y que va a tener un papel clave para recuperar el estado de ánimo general de toda la población sin excepción. Y muy pronto.

Esta web utiliza ‘cookies’ de terceros. Al hacer clic a seguir navegando está aceptando el uso que realizamos de las cookies. Para más información puede consultar nuestra Política de privacidad.