Un nuevo día brillará

Diciembre ya y nos sale intentar hacer balance de este año 2020 tan extraño. Lo primero que seguro acude a nuestras mentes son las pérdidas. Y es que nuestro cerebro tiene como uno de sus sesgos cognitivos más prevalentes el de “aversión a la pérdida”. Las gestionamos mal …o incluso peor. Pero todos las hemos sufrido y de todo tipo. Las más difíciles de sobrellevar, seguro, las humanas (papá, siempre estarás conmigo). 

En mayor o menor medida, todos hemos tenido que hacer un curso acelerado de gestión y auto-regulación emocional, aprendiendo a transitar por el miedo, la tristeza, el dolor, la frustración, los silencios… Los nacidos bastante después de la última guerra, probablemente nunca nos habíamos visto abocados a sentir tanto, tan intenso y tan duro y en tan poco tiempo…

¿Habremos salido reforzados? Pues no lo sé, sinceramente. Quiero pensar que sí, aunque quizá aún es pronto para notarlo. Pero transformados sí, seguro. ¿Balance de los hallazgos? Pues al menos para mí, una nueva mirada, quizá aún algo triste, pero que mira más lejos, más firme y distinto. Aunque hemos comprobado que todo puede cambiar en un segundo, creo que todos hemos aprendido lo importante de soltar amarras, cadenas y equipaje innecesario y a quedarnos con lo que de verdad vale. A reinventarnos y a encontrar el lugar y las personas de las que nace nuestra fuerza, nuestra visión, nuestro propósito y nuestro camino. A confirmar nuestras certezas. Unas pocas, al menos.

El 2020 año maestro. Un poco a palos, sí, pero maestro.

Como cantó y canta la extraordinaria Luz Casal, a quién tuve el increíble honor de conocer en Diciembre de 2005, hace ahora exactamente 15 años, en la Convención Anual de Audi en Montecarlo, en la que también hacíamos balance del año que acababa e intentábamos vislumbrar el futuro que venía, “quiero ser el rojo del amanecer, el sol de nuevo brillará, se llevará la soledad”. 

No me atrevo a desear a nadie unas felices fiestas porque van a ser unas fiestas raras, si no complicadas para muchos, pero sí quiero desear a todos sentido cívico (¡por favor!) y una nueva mirada capaz de mirar y ver bien, porque, seguro, UN NUEVO DÍA BRILLARÁ. Y yo quiero ser el rojo del amanecer.

Esta web utiliza ‘cookies’ de terceros. Al hacer clic a seguir navegando está aceptando el uso que realizamos de las cookies. Para más información puede consultar nuestra Política de privacidad.